miércoles, 12 de mayo de 2010

SINTESIS DE PROPÓSITO Y CONTENIDO




Leyenda de contratapa

Si tú te ocupas de las cosas de Dios, Dios se ocupará de las tuyas.


El propósito primero y único de este libro es que lo conozcas más a Jesús. Que conociéndolo lo incorpores a tu vida y una vez que tu corazón se llene de su Espíritu Santo, lo infundas en los niños, que son sus favoritos. El resultado de este proceso es beneficioso para todos. Para vos en primer lugar, porque Jesús devuelve el ciento por uno y la paz interior. Para los niños porque crecerán sintiéndose amados y eso los hará más seguros y felices y para la sociedad porque tendrá niños, moral y espiritualmente sanos y en el futuro hombres y mujeres con excelentes principios. Los principios de Jesús. Aquí lo encontrarás a Jesús relacionado con matemática, los alimentos, los minerales y las construcciones. También lo verás hablándonos de la naturaleza, de ciencias sociales y lengua. Cada reflexión termina con una frase célebre o pensamiento de un Santo. Contiene además tres apartados, uno para Semana Santa, otro para Adviento y Navidad y finalmente, las principales oraciones.

martes, 11 de mayo de 2010


Este libro ha sido pensado para la maestra de grado y las mamás que quieran proponerlo a Jesús como modelo de sus niños.

Si sos mamá o maestra de grado y te interesa Jesús, este libro es para vos.

Si sos mamá o maestra de grado y no lo conoces a Jesús, este libro es para vos.

Jesús no es una materia de estudio, por lo tanto antes de hablar de Él hay que llenar el corazón con su Espíritu Santo. El corazón lleno de Jesús destila amor y cura heridos.

sábado, 8 de mayo de 2010

Perdon…¿490? (artículo de pág. 33)



Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo». El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes». El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda». Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?». E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos». Mt.18,23-35


La palabra perdón se parece mucho a la palabra perder.
Si analizamos una situación donde perdonamos una deuda, como en el caso del Evangelio que leímos, al perdonar estoy donando algo que era mío.
cuando per-dono,
no pierdo, lo dono, lo doy, lo regalo.

Y qué satisfacción más grande cuando damos, cuando regalamos.
El perdón no es cosa de tontos, cobardes o débiles.
El perdón es un gesto de grandeza, sólo los grandes perdonan.
De ahí que nos resulte tan difícil perdonar cuando la ofensa viene de alguien al que consideramos mayor que nosotros.
Entonces, más que ofendidos nos sentimos humillados. Pero debemos recordar que todos somos iguales ante Dios, que el dinero, el título o ejercer un cargo importante no lo hace al hombre más hombre, ni a la mujer más mujer, sencillamente tiene una posición distinta a la nuestra. Pero también a ese adinerado, profesional o jefe, puedo y debo perdonar.
El perdón alivia más al que perdona que al perdonado, o a los dos por igual.

El perdón es fruto de la grandeza del corazón.

EL PERDON ES TAN GRANDE,
QUE NO ENTRA EN CORAZONES PEQUEÑOS

Perdonar es ponerse en lugar del otro, y hacer con él lo que me gustaría que hagan conmigo.
El setenta veces siete de Jesús, no equivale a cuatrocientos noventa.
¿Entonces, cuántas veces tenemos que perdonar? ¿Será cuestión de un cálculo matemático?
Podríamos proponerle a los niños que hagan el cálculo, y luego explicarles, que en este caso Jesús no está hablando de matemática. Está hablando de algo mucho más grande que el resultado de una multiplicación. El perdón no puede encerrarse, no puede limitarse a cuatrocientos noventa.
Este número le queda muy chiquito a la palabra «Perdonar».
Entonces para Jesús, setenta por siete es igual a siempre.
Y si lo es para Él, también debe serlo para nosotros.


PERDONA NUESTRAS OFENSAS,
ASI COMO NOSOTROS PERDONAMOS
A LOS QUE NOS OFENDEN



No aceptarlo todo,
pero comprenderlo todo;
no aprobarlo todo,
pero perdonarlo todo;
no adoptarlo todo,
pero buscar en todo
la particula de verdad
que esta alli encerrada.

Elisabeth Leseur

viernes, 7 de mayo de 2010

Tapa y precio del libro "Jesús en la escuela"


Este libro dedicado a la maestra de grado comenzó con la pregunta: ¿Si Jesús les escribiese una carta a las maestras de grado, qué les diría?
Así surgió: «Carta del Maestro a las maestras» y luego vinieron las otras reflexiones, siempre desde el Evangelio, desde Jesús.

No es un libro para la profesora de religión, es para la maestra de grado que los conoce y los tiene a los niños todos los días.

238 páginas cocidas, tapa dura. Encuadernación de lujo.

Precio: $70,00
Recibimos tarjetas de Crédito.


E mail: carloscivili@hotmail.com
Cel.:0381-155-980-921
Tel..0381-434-6591

Por consultas o pedidos
enviar la palabra «Jesús»
al Cel.:0381-155-980-921

jueves, 6 de mayo de 2010

Carta del Maestro a las maestras




¡Siempre estoy con ustedes! pero aprovecho este día para saludarlas y contarles que en mis tiempos no teníamos pizarra ni tiza, mucho menos computadoras. Escribíamos en el suelo con un palito o con el dedo.
Hoy enseñan a leer lo que ustedes mismas o los hombres escribieron sobre papel. Yo enseñaba a leer lo que Dios escribe en la naturaleza «LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS».
Enseñan matemática y en esto se asemejan a mí, salvo que yo enseñaba más a dividir que a multiplicar, y la operación que más me atraía era la potenciación del UNO para mostrar la TRINIDAD. Ya que: UNO POR UNO Y POR UNO ES IGUAL A «UNO».
No me seducía multiplicar dinero, me agradaba multiplicar panes y pescados, así la gente entendía mejor lo que es la multiplicación YA QUE LA MULTIPLICACIÓN, SOLO SIRVE, SI LUEGO SE DIVIDE.
¡Claro! en mi época los alumnos eran personas mayores, árboles crecidos, difíciles de enderezar, en cambio ustedes tienen en sus manos PLANTITAS CHIQUITAS QUE CON SU AMOR Y CUIDADO NO PUEDEN CRECER TORCIDAS, eso sí, hay que regarlas mucho y no con agua ¡CON AMOR!
Les escribo esta carta y les cuento estas cosas a ustedes que son «MIS COLEGAS», porque recuerden que a mí no me llamaban profesor, ni doctor (a pesar que curaba), ni siquiera sacerdote...
ME LLAMABAN ¡MAESTRO Porque enseñaba con
«MI VIDA, EL CAMINO A LA VERDAD.»
Queridas COLEGAS, recuerden que como MAESTRAS NO DEBEN DEJAR DE HABLAR DE MÍ Y DE MI PADRE.

¡NO TENGAN MIEDO!

YO ESTARÉ SIEMPRE CON USTEDES HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS.

¡FELIZ DÍA!
¡CON AMOR!
Jesús

Prohibido hablar de Jesús


Hace unos años, participé de unas jornadas realizadas en el Colegio Virgen de la Merced con el lema: «RECONSTRUYAMOS LA NACIÓN DESDE SUS BASES MORALES MÁS PROFUNDAS»
El principal orador fue monseñor Estanislao Karlic, quien nos habló de la moral en los distintos quehaceres de la vida, familiar, social, política, educacional etc.
Entre otras cosas nos dijo:
¨Que a las personas no se las relaciona porque se las ponga juntas, sino desde su interioridad.
¨Que los hombres se comunican cuando tienen iniciativas.
¨Que las divisiones siempre son interiores (la espada no parte al Mártir)
¨Que serán, lo que sean sus valores.
¨Que la amistad hace iguales a los amigos.
¨Que a la Argentina hay que construirla desde adentro.
¨Que necesitamos proyectos realizables.
¨Que el que no ha dado todo, no a dado nada.
Y concluyó exhortándonos a tejer el futuro, con el hilo del amor.

Luego nos separamos por ámbito para realizar un análisis más concreto y yo elegí el área educación compuesto especialmente por maestras. Debíamos hacer una propuesta concreta y realizable de cómo ayudar a forjar un mundo mejor. Después de escuchar que todas coincidían en la falta de modelos a imitar y que siempre terminaban imputando la responsabilidad al gobierno, sugiriendo (sin decirlo), que ellas nada podían hacer, les propuse que les hablaran de Jesús a los niños. Grande fue mi decepción cuando casi al unísono respondieron que no se les puede hablar de Jesús a los chicos. ¡Está prohibido! Porque no todos son católicos, y los padres se quejan, se enojan al saber que la maestra les habla de Jesús. Para afirmar su postura expusieron casos de padres indignados porque vieron en el cuaderno de su hijo un dibujo de Jesús y así cada una argumentó o se justificó para no permitir la entrada de Jesús a sus aulas.
Insistí contándoles que conocí a varias maestras que les hablan de Jesús a sus alumnos sin tener problemas y que en la mayoría de los casos esto se refleja en el buen comportamiento de los niños, especialmente en los recreos. Y les narré el caso de una docente de lengua que conocí en una escuela pública de Salta, que orgullosa me mostró cómo difundía la Palabra de Dios, simplemente utilizando textos bíblicos para enseñar los adjetivos, los verbos, pronombres etc. Mientras aprenden lengua, los chicos van conociendo la Palabra de Dios.
Estos ejemplos no alcanzaron para convencerlas y si bien ninguna tenía una propuesta concreta para mejorar el futuro y la mía, no servía, la conclusión fue: El gobierno es el responsable. ¡Prohibido hablar de Jesús!
Me quedé sin palabras, la impotencia puso un candado en mi boca. Mi cabeza ya no estaba allí. Me fui de la jornada con la sensación de que todo quedaría igual, como siempre, cuando buscamos que al problema lo solucione otro.
Frente al miedo de mostrarlo a Jesús, por temor a perder el trabajo, o para no tener problemas, me preguntaba qué hubiese sido del Sacrificio de Jesús en la Cruz, si sus discípulos hubiesen pensado igual. Seguramente lo pensaron y también tuvieron miedo, pero sabemos que con la asistencia del Espíritu Santo, todo lo bueno es posible.
Acaso Jesús no nos dijo también a nosotros: «NO TENGAN MIEDO, SI LOS PERSIGUEN A USTEDES, ANTES ME PERSIGUIERON A MÍ»
¿Acaso queremos hacer un mundo mejor, pero sin esfuerzo?, ¿sin ocuparnos?, ¿sin problemas?... Busquemos en los Evangelios las respuestas a estos interrogantes, preguntemos a los Apóstoles de Jesús si les fue fácil difundir la verdad de Cristo. ¿A ellos nadie los molestó?, ¿no corrieron el riesgo de perder sus trabajos, o lo que es más, la vida?
Sabemos cual es la respuesta, pero es cierto, nosotros no somos ellos, o será que nosotros no somos Apóstoles.
Sabemos que nada bueno se construye sin esfuerzo, sin riesgos, sin sacrificios.
Ya en casa, me sentía desalentado, cuando Dios a través de la radio me envió su Palabra por boca del padre Ceschi. No sé de qué hablaba pero alcancé a escuchar que «la pequeña luciérnaga, al encender su diminuta luz, corre el riesgo de ser devorada, pero no por eso deja de alumbrar».